Poemas
Carmen Ramos

 

Una nana para la araña
Para ti
Nana para Maria
Este niño está pachucho
Cuento del aire azul:
El camino
El día
El resfriado
Dormir
Pijama
El reloj

Una nana para la araña
Esta araña tan mimosa
quiere dormir y dormir
se balancea en su tela
bajo el tibio sol de abril.

Duérmete, arañita
duérmete ya, 
cierra los ojitos
y trampas no me harás.

Esta araña presumida
de pronto se queda dormida
y el murmullo del jardín
la hace muy feliz.

Duérmete, arañita, 
duérmete ya,
guarda tus patitas
y mañana ¡otro día será!

Para ti
Acaso no quieres ser
marinero
o marinera
de un barco de vela
que navegue por el mar,
que vuele sobre las olas
las olas llenas de sal
para ver el arco iris
y poderlo tocar?
¿O prefieres, quizás,
jugar con la luna traviesa
y oírla suspirar
envuelta en hilos de plata
o nubes de blanco cristal?
Sea lo que quieras ser,
abra las manos y verás
cómo en ellas se guarda
la palabra mágica ¡FELICIDAD!

Nana para María
Duerme, duerme,
duérmete ya
que las niñas buenas
tienen que soñar.

Sueña, sueña
con papá y con mamá
con las brujas buenas
y con Peter Pan.
Con una Caperucita Azul
y con un lobo vestito de tul.

Duerme, duerme,
duérmete ya
que las niñas buenas
tienen que soñar.

Sueña, sueña
con papá y con mamá
con un príncipe malo
y ovejitas de verdad.
con una botas parlantes
y una sonrisa de mil elefantes.

Este niño está pachucho
Este niño está pachucho, 
claro, es que come mucho,
bueno mucha chuchería
y eso dice mi madre
que es una tontería.

Pero es que me da tanto gusto
ver nubes de azúcar,
piruletas de colores
caramelos de sabores,
bombones de anís
y gracioso pirulís.

¡Mamá, dame permiso
para bañarme en caramelo
aunque luego me sepa el pelo
a azúcar azul de cielo!

Cuento del aire azul
Esta es la historia de un cuento
que no se podía contar
porque no se encontraba un principio
y tampoco tenía final.
¿Y quiénes eran los personajes?
¡Uf! Habrá que buscar!
¿Quién quiere vivir un cuento
que no se puede contar?

El camino
Era un camino
largo y presumido
estirado y petulante
que siempre, siempre
iba hacia adelante.
Nunca hablaba,
nunca comía, eso sí,
cantaba de noche
y soñaba de día.

El día
El día no tenía un nombre
y tampoco era un hombre.
Su único amigo
era el viento
porque siempre estaba contento,
pero cuando bostezaba
el día arruinaba,
y llovía y llovía
todo el día todo el día,
así empapado
¡achís!, ¡ya pescó un resfriado!

El resfriado
Un resfriado bonachón
dormía en un jarrón
de porcelana de la China.
¡Fijaos qué cosa tan fina!
A veces se desperezaba
y la cabeza asomaba
¿y qué veía?, gente, sillones,
mesas, cortinas,
¡Bah!, no merece la pena salir, 
me voy otra vez a dormir

Dormir
Dormir era perezoso,
un personaje valioso.
Se arreglaba, se peinaba, 
su cabello engominaba
y sus zapatos brillo sacaba.
Tenía una debilidad
a Dormir le encantaba
¡Chillar!
Abría un balcón pinturero
y chillaba como el primero.
Pero sus venicos no comprendían
que chillaba con armonía
Y lo mandaban callar.
Dormir se iba a la cama
vestido con su nuevo pijama.

Pijama
“Esto de ser pijama
no le va a mi menda,
yo tan castizo y chulapón
siempre sobre este viejo colchón”.
Así pensaba Pijama
mientras se enamoraba
de una alegra palangana
pizpireta y parlanchina
que con su plumero verde
limpiaba con primor
un viejo y testarudo reloj.

El reloj
¡Tic, tac!
¡Tic, tac!
¡Qué poco me puedo expresar!
Yo, que soy un orador
de lo mejor que ha habido
en cualquier tiempo
a cualquier oído.
En verdad
era un reloj sorprendente
de esos que toda la gente
se para y les ve andar
¡Tic, tac!
¡Tic, tac!
¡En fin!, seguiré en este piso,
se dijo el reloj suizo.

¡Anda!, pensó el cuento, 
pero si ya es de día
y yo sentado en un camino
tendré que irme a dormir,
pero!¡Achís!, ya me he resfriado.
No quiero ni mirar el reloj.
Bueno, me pondré el pijama
Y ahora que caigo en la cuenta,
esto que os he contado
es un cuento traviesillo.
Pues nos quería engañar
diciéndonos que no tenía principio
y tampoco un final. 



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